Marca y Recursos

Tu logo en la página de firma, en la encuesta, en la página de estatus. No el nuestro.

Define tu marca una vez — logo, colores, tipografía — y cada propuesta, contrato, encuesta y página de estatus del cliente sale viéndose como si lo hubiera hecho tu estudio.

Con tu marca por defecto: un kit de marca fluye solo a documentos, páginas de firma, encuestas y páginas de estatus.

«Mi trabajo es de clase mundial; mi PDF parece hecho en Word». Esa es la vergüenza silenciosa del papeleo con clientes: cobras tarifas premium por tu criterio visual y luego mandas una propuesta en tipografías por defecto con el logo pegado al 80% de opacidad porque los márgenes se resistieron.

Y se acumula. El contrato sale por una herramienta de firma que lleva la marca de esa herramienta. El formulario de inicio anuncia al constructor de formularios. El estatus del proyecto vive en una app con el logo de alguien más en la esquina. Cada punto de contacto del recorrido de tu cliente le hace publicidad silenciosa a alguien que no eres tú.

No puedes dirigir de arte cada documento — eres una persona, o un equipo pequeño contra reloj. Lo único que sobrevive a una carga de trabajo real es un sistema: define la marca una vez y haz que todo la herede sin que nadie tenga que pensarlo.